Los recortes de guardas de Parks Canada pueden dejar solos a los visitantes
Cerrar al menos 13 destacamentos de guardas ahorra costes, pero debilita la vigilancia y la seguridad de los parques remotos. Conviene saber qué queda en pie.
Imagen generada con IA
¿A quién llamas cuando el sendero queda a un día de la carretera y la única persona con radio y autoridad legal está a un largo trayecto en coche? Es una pregunta que los viajeros rara vez se hacen sobre los parques nacionales de Canadá. Está a punto de importar mucho más.
CBC News informa de que Parks Canada va a cerrar al menos 13 destacamentos de guardas y pasar a un servicio regional de aplicación de la ley. Hay cierres previstos en Columbia Británica, Alberta, Ontario, Nuevo Brunswick, Nueva Escocia, Yukón y los Territorios del Noroeste, entre ellos Kluane, Kejimkujik, Elk Island, Point Pelee y Nahanni. Desaparecerán al menos una docena de puestos, y Banff y Jasper perderían, según se informa, un guarda cada uno. El nuevo modelo cuenta con 85 guardas repartidos entre el oeste, el centro, el este y el norte de Canadá, y las Rocosas. Todo ello se enmarca en unos recortes de 145 millones de dólares a lo largo de tres años.
Parks Canada asegura que está «modernizando su modelo de aplicación de la ley mediante la redistribución de la capacidad para centrarse en las áreas de mayor prioridad y riesgo». Suena razonable. Creemos que merece un escrutinio.
«Regional» es una forma educada de decir «más lejos»
La explicación de la propia CBC es directa: cuando se cierra un destacamento, allí ya no hay agentes sobre el terreno, y el sistema depende de que los guardas regionales se desplacen hasta el lugar. Mike Henderson, que trabajó como guarda en las Rocosas durante más de 30 años, dice que atender y resolver una llamada en la Icefields Parkway podría llevar más de medio turno. Su valoración del plan es que «sigue sin haber suficiente personal».
Nuestra lectura: un modelo concentrado puede parecer eficiente en un organigrama y fallar igualmente en un mapa. Estos parques son inmensos. La agencia administra más de 450.000 kilómetros cuadrados de tierra y agua. Un guarda que cubre una región es, por definición, un guarda que no está en el inicio de la ruta que has elegido. Para la mayoría de los visitantes, en un día soleado, nada cambia. Los recortes importan el día que algo sale mal, y para un servicio de seguridad ese día es todo el trabajo.
Quienes están al límite también son quienes se quedan solos
El punto más afilado del sindicato no tiene que ver con los turistas, sino con la plantilla. Gran parte del trabajo de los guardas se hace en solitario, en zonas remotas, y el PSAC dice que le llega que algunos podrían quedarse sin refuerzo. Henderson lo expresó sin rodeos: «Acabas quemado». El sindicato añade que se trata de problemas de salud y seguridad laboral, «no solo de ahorro económico».
Es la parte que más nos cuesta quitarnos de encima. Un agente solo, sin apoyo cerca, supone, a nuestro juicio, una red de seguridad más fina para todos, no solo para él. El desgaste hace que se marche personal con experiencia, y la experiencia es lo único que no se puede formar a toda prisa.
La evaluación de 2023 que cita la CBC hace que el momento parezca aún peor. Concluía que los recursos «no han seguido el ritmo de las crecientes necesidades del programa», con unos 100 guardas en 2022 y un presupuesto del programa de unos 10 millones de dólares. Es decir, el servicio ya iba justo antes de esta ronda. Un observador razonable podría preguntarse si «redistribución» es solo una palabra más suave para decir «menos».
Qué deberían hacer los viajeros ahora
Primero, no canceles Canadá. Los parques siguen siendo espectaculares, y Parks Canada afirma que el servicio de guardas «seguirá prestando servicios en todos los lugares». No tenemos documentación sobre cambios en los tiempos de respuesta, así que no vamos a inventarlos. Pero en la cobertura que hemos visto, la agencia no ha detallado con qué rapidez llegará el refuerzo, y ahí está el hueco.
Segundo, planifica como si la ayuda fuera a tardar. Es sentido común en cualquier zona salvaje, pero ahora es más cierto todavía. Cuéntale a alguien tu ruta, lleva lo necesario para un retraso y consulta las condiciones con el personal del parque antes de adentrarte en zonas remotas.
Tercero, haz las preguntas que se hace el sindicato: ¿qué pasará con los tiempos de respuesta, con las distancias de desplazamiento, con los refuerzos? Los visitantes son un colectivo con peso aquí. La CBC también informó de que Parks Canada eliminó discretamente un programa de perros de búsqueda y rescate que databa de principios de los años setenta, y el Ottawa Citizen señala que un sindicato de la función pública calificó de «extraño» el momento de los recortes de empleo, justo cuando el Gobierno federal se prepara para renovar un pase gratuito de verano para los parques destinado a impulsar el turismo interno. Las cifras de turismo son un argumento político. Úsalas.
Nuestro veredicto: el ahorro es real y el riesgo es, en su mayor parte, invisible hasta que deja de serlo. Los parques de Canadá venden lugares salvajes hechos accesibles por una red de seguridad que pocos visitantes ven. Si se recorta esa red, lo salvaje deja de ser un atractivo. Ve, prepárate con más cuidado que antes y alza la voz para exigir el servicio que esperas a cambio.
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