La proporción de turistas por residente es la cifra que debería preocupar a España
Las llegadas totales favorecen a los grandes destinos, pero la relación entre visitantes y vecinos muestra dónde se resiente una ciudad. Los extremos están en España y tú puedes actuar.
Imagen generada con IA
¿Está de verdad más saturada una ciudad con diez millones de visitantes que un pueblo con un millón? No, si la primera tiene una población enorme y el segundo apenas unos miles de personas viviendo en su casco antiguo. Las cifras de llegadas te dicen quién es famoso. No te dicen quién lo está pasando mal.
Por eso merece atención un gráfico reciente. Xataka publicó un gráfico de burbujas titulado «Las 30 ciudades con más turismo de la UE en 2025», elaborado con datos de Eurostat sobre pernoctaciones en alojamientos turísticos. La conclusión es que los casos más extremos, en relación con el número de residentes, están en España. Encaja con el panorama general: según los datos destacados de turismo de Eurostat, España volvió a ser en 2024 el destino más visitado de la UE por turistas internacionales, con 322 millones de pernoctaciones en alojamientos turísticos.
Hay que ser prudentes con lo que afirmamos. Tenemos el planteamiento del gráfico, no todo su conjunto de datos, así que no vamos a fingir que clasificamos ciudades concretas. El argumento se sostiene igualmente.
La proporción es la cifra honesta
Las llegadas totales miden el éxito desde el punto de vista de una aerolínea, una cadena hotelera o un ministerio de turismo. La relación entre visitantes y residentes mide otra cosa: cuánta parte de la vida diaria de un lugar se cede a gente que está de paso. Una panadería, una línea de autobús, una escalera de vecinos, el mercado del alquiler. Todos notan una proporción elevada de turistas mucho antes que una estadística nacional.
Por eso creemos que la mirada por residente es la forma más justa de hablar de sobreturismo. Una gran metrópolis puede absorber multitudes que arrasarían un casco histórico pequeño. Statista hizo un ejercicio parecido, al estimar los turistas por habitante a partir de cifras de 2019, y la lógica es la misma: fíjate en la densidad de visitantes, no en el prestigio del destino.
Los extremos de España son un aviso, no un trofeo
A un organismo de turismo le resulta tentador leer este gráfico como un cumplido: mira lo populares que somos. Nosotros lo leemos al revés. Un país que lidera la UE en pernoctaciones y que además alberga los casos más extremos por residente está llevando a cabo un experimento de concentración: meter una demanda enorme en unas pocas zonas urbanas y ver cuánto tiempo lo toleran los vecinos.
Nuestra opinión es que el riesgo tiene menos que ver con un verano concreto y más con el desgaste. Cuando los residentes se sienten figurantes en su propio barrio, la autenticidad que atrajo a la gente en un principio empieza a diluirse. Es un problema de negocio tanto como social. También es una predicción, no un hecho, pero el patrón resulta lo bastante familiar como para que las administraciones y los organismos de turismo no esperen a la reacción vecinal para actuar.
Los viajeros tienen más poder del que creen
Esperar a que los gobiernos lo arreglen es una estrategia débil. Hoy mismo puedes hacer algo útil.
Primero, cambia tus fechas. La temporada media reparte la demanda, y una ciudad en otoño o en primavera suele ser un sitio más relajado, para ti y para quienes viven allí. Consulta las condiciones locales, los calendarios y los precios antes de reservar, pero el principio se mantiene.
Segundo, elige la ciudad menos conocida. España y el resto de Europa están llenas de lugares con patrimonio, gastronomía y paisaje de verdad que nunca aparecen en una clasificación de llegadas. Su encanto no es un premio de consolación. A menudo es el mejor viaje: más fácil de reservar, más fácil de recorrer a pie, más fácil de charlar con la gente.
Tercero, quédate más tiempo y reparte tu gasto. Creemos que un visitante que duerme varias noches y come en locales del barrio suele dejar más de valor que quien tacha un monumento de una lista.
Nuestro veredicto
Deja de leer las clasificaciones por volumen. Léelas por presión. La proporción de turistas por residente es imperfecta, porque los métodos de recogida de datos varían y, como señala la propia Statista, comparar el turismo entre ciudades es complicado. Pero plantea la pregunta correcta: ¿quién carga con el peso de tu viaje?
Nuestra recomendación es sencilla. Toma los lugares más masificados de ese gráfico como un motivo para ir a otro sitio, o al menos para ir en otra época del año. Las ciudades que merecerán tu visita dentro de diez años son las que todavía se sienten habitadas.
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