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Redacción Tripsfera
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El cierre de un mes del aeropuerto de Nápoles complica los viajes a Amalfi

Con Capodichino cerrado del 1 al 30 de noviembre, la puerta de entrada a la Costa Amalfitana se vuelve un rompecabezas logístico. Planifica la ruta en lugar de confiar en que no importe.

Publicado
31 de octubre de 2026
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¿Qué le pasa a un destino cuando su puerta de entrada se cierra a cal y canto durante treinta días? Desde mañana lo vamos a comprobar en la Campania. Considerarlo una molestia menor, como tentará a algunos viajeros, es el primer error.

El aeropuerto de Nápoles Capodichino permanecerá cerrado al tráfico aéreo desde el domingo 1 de noviembre hasta el lunes 30 de noviembre de 2026 por una reforma de la pista valorada en 30 millones de euros, según Positanonews. Unos 500 trabajadores se turnarán las 24 horas del día y se espera que la actividad normal se retome en diciembre.

Parte del tráfico se traslada a Salerno Costa d'Amalfi e del Cilento. AirHelp indica que Salerno gestionará conexiones con 15 destinos. Para el trayecto por tierra, el plan incluye un autobús desde la Piazza Garibaldi de Nápoles hasta el aeropuerto de Salerno, ocho veces al día en cada sentido, a 12 €.

Salerno es un salvavidas, pero no un sustituto

Primero, seamos justos: para quien de verdad quiere ir a la Costa Amalfitana, un aeropuerto llamado "Costa d'Amalfi" no es el peor sitio donde aterrizar. A nuestro juicio, es lo único bueno de toda esta historia, y los viajeros que traten Salerno como parte del viaje, y no como un castigo, saldrán ganando.

Pero la lógica se desmorona enseguida. No todas las rutas de Nápoles se trasladan a Salerno. Según Repubblica Napoli, la distancia entre los dos aeropuertos suma tiempo y coste al trayecto, y el propio sector lo ve con preocupación. Agostino Ingenito, presidente de Abbac, ha dicho que hasta ahora la comunicación sobre las alternativas a Capodichino ha sido insuficiente. Cuando quienes venden el destino dicen que falta información, un visitante con un itinerario con conexiones debería tomárselo en serio.

Quien se dirija a Pompeya o a Capri, en la práctica, va primero a Nápoles. A nuestro juicio, Pompeya se convierte en una excursión de un día con un tramo extra en cada extremo, y Capri depende de llegar a tiempo al puerto. Un autobús que sale ocho veces al día es viable si organizas el viaje en torno a él, y frágil si no. Perder una salida no tiene arreglo rápido con un horario así.

Cambia de ruta cuanto antes y considera Roma como opción seria

Nuestro consejo es que los viajeros cambien de ruta en lugar de encogerse de hombros, aunque la mejor alternativa depende de dónde vayas a dormir. Para Positano, Amalfi o Ravello, Salerno puede ser la opción más lógica si tu aerolínea vuela allí. Para Nápoles, Pompeya o Capri con un calendario ajustado, merece la pena estudiar en serio aterrizar en otro aeropuerto y continuar por tierra. Una guía local sin fecha, Napolike, asegura que cerca de un tercio del tráfico se traslada a Salerno y el resto a Roma. No podemos verificar ese reparto, pero, si se confirma, Roma merece estar en tu lista de opciones.

Lo que sí podemos decir es que quien decide es la aerolínea, no tú. Si tu vuelo se ha cancelado, Loyalty Lobby señala que los pasajeros con billete desde o hacia Nápoles en noviembre pueden optar por el reembolso. Es una palanca útil: un reembolso y una nueva reserva en un aeropuerto que te encaje mejor pueden ser preferibles a aceptar un sustituto deficiente.

El coste es real y no afecta solo a los turistas

El sector hotelero lo cuenta bien. Francesca Pagliari, presidenta de Federalberghi Napoli, ha informado de una caída del 40 % en la ocupación de habitaciones, peor de lo previsto y agravada por el hecho de que este año el día de Todos los Santos cae en domingo. Fast Confsal ha advertido del riesgo de una reducción de ingresos para más de 2000 trabajadores de la cadena de suministro del aeropuerto. Otro informe cuenta 403 empleados con ayuda salarial temporal durante el mes. Detrás de la logística, por tanto, hay empleos reales.

Aquí viene lo incómodo. Cerrar en noviembre es una decisión racional, ya que los socios de GESAC y la prensa local señalan que ese mes es tradicionalmente más tranquilo. Pero "más tranquilo" no significa "vacío", y el otoño suave es justo cuando la región está en su mejor momento: menos aglomeraciones, una luz más suave, mesas más fáciles de conseguir. Renunciar a la Campania por el cierre costaría mucho a los viajeros.

No canceles, pero tampoco improvises

Si tienes un billete para noviembre, consulta hoy con tu aerolínea, no el día antes. Decide si Salerno te conviene según dónde te alojes y, si vas a Nápoles o a Capri, añade margen a cada traslado. Si aún no has reservado, diciembre es el mes más seguro, con el aeropuerto previsiblemente de nuevo en servicio. Un noviembre templado y sin multitudes puede seguir siendo una elección inteligente, siempre que cuides la ruta con el mismo esmero que el itinerario.

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