El nuevo aeropuerto de Ilulissat es la noticia: primero, limitar las visitas
Una pista para aviones a reacción acerca el fiordo helado más famoso de Groenlandia. La noticia es el acceso, no el paisaje: Ilulissat debe fijar límites antes de que llegue la demanda.
Foto: Christoph Strässler from Oberdorf BL, Schweiz / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)
¿Qué protege de verdad un lugar: su belleza o su incomodidad? A nuestro juicio, el fiordo helado de Ilulissat ha estado protegido tanto por la logística como por cualquier norma. Llegar hasta allí exigía esfuerzo, y el esfuerzo es un filtro muy eficaz. El jueves ese filtro se volvió bastante más fino.
Una pista de aterrizaje acaba de quitar a Ilulissat su mejor defensa
En Ilulissat, en el oeste de Groenlandia, se ha inaugurado un nuevo aeropuerto internacional tras la aprobación final de las autoridades de aviación de Dinamarca, según Xinhua. Su pista de 2200 metros admite grandes aviones de pasajeros, lo que supone conexiones internacionales directas con la tercera localidad más grande de Groenlandia. Un Airbus A330neo de Air Greenland llegó desde Copenhague para marcar el estreno. Los servicios regulares de invierno arrancan en noviembre con Jettime, que volará con Boeing 737-800, sobre todo una vez por semana, los miércoles, con salidas adicionales los lunes en determinados periodos.
La operadora asegura que irá aumentando la actividad de forma gradual, con el objetivo de funcionar a pleno rendimiento en la temporada de verano de 2027. El aeropuerto completa un programa de tres aeropuertos que incluyó también Nuuk, en noviembre de 2024, y Qaqortoq, en abril de 2026.
La noticia es el acceso, no el hielo
A la prensa de viajes le encanta decir que un paisaje "merece el viaje". Creemos que lo más honesto es decir que un paisaje merece el viaje solo para quien puede hacerlo. Ilulissat está junto a un fiordo helado declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y es, según Arctic Today, el destino turístico más conocido de Groenlandia y la principal puerta de entrada a la bahía de Disko. La fama ya la tenía. Lo que faltaba era una pista que pudieran usar los aviones a reacción.
Por eso defendemos que esta inauguración importa más que cualquier hotel, excursión o mirador nuevo. Todas las demás decisiones turísticas de la localidad dependen ahora de que más gente puede llegar con menos escalas. Las ventajas locales son reales: como señala Greenland Energy, el aeropuerto promete a los vecinos viajes más cortos y a los negocios locales una temporada turística más larga y nuevas oportunidades en servicios aeronáuticos, investigación, construcción y logística. Para una comunidad remota, no es un premio menor, y sería condescendiente pedirle a Ilulissat que siga siendo de difícil acceso para alimentar nuestras fantasías árticas.
Pero una puerta de entrada sin puerta es un riesgo
Aquí tomamos partido. De momento, el calendario es modesto: vuelos de invierno más o menos semanales y un aumento progresivo hacia el verano de 2027. Es un regalo, porque da a la localidad margen para decidir qué tipo de destino quiere ser antes de que la demanda responda por ella. Un vuelo a la semana no abruma a nadie. Un calendario completo de verano es otra cosa.
¿Cómo sería planificar? En nuestra opinión, con tres medidas. Primero, límites de visitantes o acceso con horarios para los puntos más sensibles y más fotografiados, fijados de antemano y no tras las primeras quejas. Segundo, una norma clara por la que el crecimiento de camas, barcos y excursiones siga un plan y no el horario de las aerolíneas. Tercero, que una parte del beneficio se quede de forma visible en la zona, para que los vecinos vivan el aeropuerto como una mejora de su vida y no solo como un flujo de desconocidos que pasa por ella. Son recomendaciones nuestras, no políticas anunciadas.
La objeción habitual es que los límites son prematuros en un lugar que acaba de abrir sus puertas. Creemos que es justo al revés. Es mucho más fácil introducir topes cuando nadie ha construido todavía un modelo de negocio que dependa de que no existan. El sobreturismo en otros lugares suele seguir el mismo guion: primero se amplía el acceso, y la regulación llega tarde y con enfado.
Nuestro veredicto
Si has soñado con Ilulissat, la noticia es buena: el viaje acaba de volverse más sencillo y los vuelos de invierno empiezan en noviembre. Ve, pero hazlo con cabeza. Elige guías y alojamientos locales, evita meterlo en una parada apresurada y ten en cuenta que las normas sobre cómo visitar el lugar pueden endurecerse a medida que crezca el tráfico.
Y a quienes toman las decisiones en Ilulissat: el aeropuerto es el pistoletazo de salida, no la meta. Escribid los límites ahora, mientras el calendario aún es pequeño. El hielo aguantará más visitantes que la buena voluntad de la localidad si esto sale mal.
Aún no hay temas: abre el primero.
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