La distinción de la UNESCO en Okefenokee es una promesa, y el pantano necesita un plan
La declaración de Patrimonio Mundial atrae a más visitantes al pantano de aguas negras de Georgia. Lo inteligente es decidir cuántos puede soportar antes de que lleguen las multitudes.
Foto: sgharvey@ymail.com / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)
¿Qué le pasa a un lugar construido sobre la quietud cuando se le dice al mundo entero que vaya a verlo? Okefenokee lo está descubriendo. La cuestión es si alguien ha hecho antes las cuentas.
Los hechos son sencillos. El Okefenokee National Wildlife Refuge fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO este verano. Como informa The Brunswick News, la declaración ya está atrayendo más visitantes al refugio. Es el primer sitio Patrimonio Mundial de Georgia y, según el Clinch County News, solo el 27.º del país.
Las previsiones son generosas, y el otro lado de la balanza está en blanco
Las cifras que circulan son de las que hacen sonreír a los responsables del condado. Un estudio de 2024, citado en el comunicado del senador Ossoff, afirma que la declaración podría duplicar las visitas al Okefenokee Swamp Park, crear unos 750 empleos a largo plazo y generar un impacto económico anual de 60 millones de dólares. Son proyecciones, no resultados. Y son, además, la mitad económica del balance.
En el material que hemos revisado no hemos encontrado una estimación equivalente para la mitad ecológica. Eso es lo que nos preocupa. Una previsión de visitantes duplicados necesita una cifra equivalente de cuántas embarcaciones puede soportar un canal o cuántas personas puede asumir un sendero. Sin esa cifra, el «éxito» solo se puede medir en llegadas.
El pantano es el producto, y es fácil de romper
Una descripción del refugio, publicada por GPB, lo dice todo. Navegar por uno de sus canales es como «deslizarse sobre cristal negro»: el agua, del color del café, refleja el cielo y solo la rompen el burbujeo de los peces, la emersión de los caimanes o la estela de una embarcación. Ese último detalle importa. La experiencia es tranquila y contemplativa y, en nuestra opinión, depende de que haya muy poca gente en el encuadre.
Otros destinos han aprendido que lo primero que erosiona una multitud es el atractivo. Cuando un lugar se siente abarrotado, quienes lo querían por su calma dejan de ir, o dejan de disfrutarlo. Creemos que Okefenokee está más cerca de ese riesgo que la mayoría de los sitios famosos, porque toda su propuesta es la soledad sobre aguas quietas.
Planificar el límite ahora, mientras sale gratis
La alianza que respaldó la candidatura a Patrimonio Mundial es un punto a favor. Une al U.S. Fish and Wildlife Service, que gestiona el refugio, con Okefenokee Swamp Park, un socio privado sin ánimo de lucro. Pensamos que dos socios que ya conocen el lugar pueden ponerse de acuerdo sobre los límites con más facilidad que un mosaico de empresas privadas.
Esto es lo que defenderíamos, como opinión y no como algo anunciado:
- Fijar límites de visitantes antes del pico. Los topes diarios o por sendero son mucho más fáciles de introducir mientras las visitas crecen que cuando la gente ya se siente con derecho a un acceso ilimitado.
- Repartir la demanda. Comunidades de los alrededores como Lakeland y el condado de Lanier están entre las que podrían beneficiarse de la nueva oportunidad turística. Dirigir a los viajeros hacia las localidades de acceso, en lugar de a una única entrada, ayudaría tanto a la economía como al pantano.
- Tratar los ingresos como una herramienta. Si la cifra de 60 millones de dólares se cumple aunque sea en parte, una porción debería financiar el seguimiento, el personal y la protección. No todo debería ir a marketing.
- Publicar los indicadores. Decir a visitantes y vecinos qué se considera demasiado y qué ocurre cuando se alcanza ese punto.
Nuestro veredicto
Si estás planeando un viaje, ve, y hazlo con cabeza. Plantéate una ruta en piragua guiada o en grupo reducido, evita los fines de semana de mayor afluencia siempre que puedas y alójate en una localidad cercana en lugar de ir con prisas a hacer la foto. Consulta los canales oficiales del refugio para conocer el acceso y las normas vigentes, porque no hemos visto detalles al respecto.
Para los responsables, el veredicto es más tajante. Una declaración de Patrimonio Mundial es una marca, y las marcas atraen demanda más rápido de lo que la infraestructura puede absorberla. Okefenokee tiene la rara oportunidad de diseñar sus límites antes de que llegue la presión. Nosotros la aprovecharíamos, porque un pantano querido en exceso deja de merecer el viaje.
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