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Redacción Tripsfera
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Oxford Street por fin se queda sin coches, y ahora llega lo difícil

Peatonalizar la calle comercial más concurrida de Londres era necesario y favorece al visitante, pero exige arreglar también autobuses, accesibilidad y una oferta comercial desgastada.

Publicado
23 de octubre de 2026
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4 min
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Foto: Robert Scoble from Half Moon Bay, USA / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

¿Por qué ha tardado tanto Londres en dejar de meter autobuses rojos por su calle comercial más famosa? El lunes 26 de octubre, la capital por fin lo hace, y creemos que los grandes ganadores son los visitantes. Pero una calle que lleva años con aspecto cansado no se arregla solo quitando el tráfico.

Qué cambia el lunes

A partir del 26 de octubre de 2026, Transport for London confirma que Oxford Street quedará completamente libre de tráfico entre Orchard Street y Great Portland Street, casi un kilómetro. Sin coches, autobuses, taxis, patinetes, bicitaxis ni bicicletas. El reparto de mercancías podrá usar la calle entre la medianoche y las 07:00, y los vehículos de emergencia y los scooters de movilidad podrán entrar en cualquier momento.

Esta primera fase es expresamente una etapa de "prueba y revisión", según la BBC, con mejoras temporales previstas para la primavera de 2027. Se espera que el proyecto cueste 150 millones de libras. Para finales de la primavera de 2027 está previsto que haya más de 50 árboles nuevos y más de 100 asientos nuevos a lo largo del tramo peatonal.

Los argumentos a favor de recorrerla a pie son más sólidos de lo que admiten los escépticos

Oxford Street es un destino de compras desde el siglo XIX, y su tráfico actual eran sobre todo autobuses y taxis. Nadie viaja a Londres para respirar diésel junto a un carril bus. El alcalde, Sadiq Khan, quiere que compita con París y Nueva York como escenario de compras, ocio y eventos al aire libre. La ambición es acertada: las grandes calles peatonales de Europa son aquellas en torno a las que los viajeros organizan sus días.

También hay datos, aunque modestos. Según Bilbao Hiria, cuando un tramo se cerró durante una jornada festiva en septiembre de 2025, la afluencia de gente fue un 45 % mayor que la semana anterior, y casi el 70 % de las tiendas encuestadas vendieron igual o más que en un domingo normal. Un día de ambiente de fiesta no es un modelo de negocio, así que lo tomaríamos como un estímulo, no como una prueba. Aun así, apunta en la buena dirección, igual que el resultado de la consulta: dos de cada tres encuestados apoyaron el plan.

Los autobuses son el punto donde puede torcerse

El punto débil no es la acera, sino la forma de llegar hasta ella. Varias líneas de autobús se desviarán a Wigmore Street, Henrietta Place y Cavendish Place, y otras terminarán su recorrido en los alrededores de Marble Arch. TfL asegura que las paradas sustitutivas estarán a unos 200 m de la zona sin tráfico. Eso es asumible para quien va a trabajar y está en forma. Para alguien con una bolsa de la compra pesada, un cochecito o una capacidad de caminar limitada, 200 m más una calle larguísima son, a nuestro juicio, una barrera real.

Por eso las promesas de accesibilidad importan más que los árboles. TfL afirma que todos los cruces tendrán pavimento táctil y bordillos rebajados, y que estudia elevar la calzada al nivel de la acera. Bien. Pero juzgaremos el proyecto por los bancos, los itinerarios sin escalones y la señalización clara durante el primer invierno, no por las recreaciones en 3D. El ayuntamiento de Westminster, que descartó en 2018 un plan anterior de peatonalización, sigue diciendo que quedan muchas preguntas sin respuesta, y su número dos, Tim Barnes, teme que el tráfico se desplace a calles laterales más pequeñas. La propia TfL prevé más ruido de tráfico en varias de ellas. La preocupación es razonable y creemos que será lo primero que ponga a prueba el proyecto.

Una calle sin coches no arregla lo que la dejó cansada

Aquí viene la parte incómoda. El problema de Oxford Street nunca fueron solo los coches. En nuestra opinión, su oferta comercial se había ido volviendo genérica, y eso es una impresión, no una estadística. La visión del alcalde, con tiendas insignia y espacios de trabajo de nueva generación, es prometedora, y la Oxford Street Development Corporation dice que trabaja con la policía, TfL, el ayuntamiento y la New West End Company contra los robos y el comportamiento antisocial. Pero una calle peatonal llena de los mismos escaparates baratos es solo un pasillo más ancho con los mismos problemas.

Lo mejor del plan son las plazas para eventos y la posibilidad de programar la calle. Si se usan para mercados, gastronomía, espectáculos de temporada y artesanos locales, y no solo para patrocinio y publicidad, la calle tendrá una razón de ser más allá de las compras. La corporación dice que busca obtener fondos de fuentes como la publicidad y el patrocinio, y vigilaremos de cerca ese equilibrio.

Nuestro veredicto

Ve, pero ve con un plan. Si visitas Londres esta Navidad, usa el metro, que según TfL funciona con normalidad en la zona, consulta los desvíos de autobús en TfL Go y cuenta con algunas obras. Recórrela fuera de las horas punta y juzga por ti mismo en la primavera de 2027, cuando se prevé que estén listos los primeros tramos mejorados. Peatonalizar era la decisión fácil. Conseguir que Oxford Street merezca la pena como paseo es la verdadera prueba, y Londres todavía no la ha superado.

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