Destinos
Redacción Tripsfera
Destinos

El derrumbe mortal en Capadocia muestra que los iconos necesitan límites

Una chimenea de hadas se derrumbó en Göreme y causó dos muertos. Los monumentos frágiles necesitan vigilancia, cierres y claridad sobre el riesgo, no solo accesos aptos para la foto.

Publicado
29 de octubre de 2026
Lectura
3 min
Categorías
Destinos

Foto: Brocken Inaglory / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

¿Puede un paisaje ser demasiado bello como para dejarlo abierto sin hacerse preguntas? Lo ocurrido el jueves en Capadocia obliga a plantearse ese pensamiento incómodo. La postal no es lo mismo que el lugar, y el lugar está hecho de roca blanda y milenaria a la que no le importa cuánta gente quiera una foto suya.

Qué pasó, por lo que sabemos

Según Le Figaro, una columna de roca se derrumbó el 29 de octubre en un enclave turístico de Göreme, en el centro de Turquía. El gobernador de Nevsehir, Huseyin Kok, dijo que se había encontrado el cuerpo de dos personas. El ministro de Justicia, Akin Gürlek, afirmó que había al menos cinco heridos. El gobernador atribuyó el suceso a un desprendimiento causado por un corrimiento de tierra, y otros medios, entre ellos RFI, señalan que las fuertes lluvias fueron el detonante. La zona se cerró al público, las labores de búsqueda y rescate continuaban y la fiscalía de Nevsehir abrió una investigación.

Los detalles siguen cambiando y las informaciones difieren ligeramente en el número de heridos. No vamos a especular sobre quién tiene la culpa. Pero la cuestión de fondo ya está sobre la mesa, y es legítima.

Un icono Patrimonio de la Humanidad es también una estructura frágil

Capadocia figura en la lista de la UNESCO desde 1985, y sus chimeneas de hadas son fruto de una actividad volcánica remota y de la erosión. Ahí está la magia. Pero también la etiqueta de advertencia: son formaciones creadas por la erosión, y la erosión no se detiene cuando llegan los autobuses turísticos.

Las autoridades lo saben. Le Figaro señala que hace dos años se reanudaron los trabajos de restauración para proteger chimeneas amenazadas por siglos de erosión natural y décadas de visitas muy numerosas. En septiembre, el responsable del organismo gestor del sitio, Aydin Cem Aslanbay, dijo a Daily Sabah que Capadocia es muy importante, pero tiene formaciones muy frágiles. Es una afirmación honesta. Lo incómodo es lo que se deduce de ella: si quienes gestionan el lugar describen la roca como frágil, hay que decírselo a los visitantes con claridad, y no solo con una versión de tienda de recuerdos del paisaje.

A nuestro juicio, ahí es donde los destinos suelen quedarse cortos. El márketing vende permanencia, el mismo valle dorado año tras año. La geología no ofrece esa promesa, y menos aún después de un temporal.

El dinero no es un argumento contra los cierres

El mismo responsable asegura que el sitio recibe 4,5 millones de visitantes al año y genera 2.500 millones de dólares en ingresos. Esas cifras son la razón de que resulte difícil actuar con cautela, y también la razón de que sea necesario. Un destino que ingresa tanto puede permitirse una vigilancia seria, y no puede permitirse la fama de dejar que la gente se ponga bajo una roca inestable.

¿Cómo serían unos límites sensatos? Es nuestra opinión, no una descripción de lo que Turquía hace o deja de hacer. Las zonas cercanas a formaciones vulnerables deberían cerrarse automáticamente después de lluvias intensas, no después de un accidente. Los especialistas tendrían que evaluar la estabilidad con regularidad, y sus resultados deberían determinar el acceso. Y la señalización debería indicar con claridad qué áreas conllevan un riesgo real, en lugar de dar por hecho que una vista preciosa habla por sí sola.

Los cierres molestan a los visitantes y a los operadores turísticos, y entendemos por qué. Pero un pináculo vallado durante unos días es una molestia menor. La alternativa es lo que ocurrió el jueves.

¿Merece la pena ir de todos modos?

Probablemente sí, pero hazlo como un visitante prudente. Los santuarios rupestres, los pueblos trogloditas y las ciudades subterráneas de Capadocia siguen siendo extraordinarios. Consulta el estado de la zona y los posibles cierres antes de viajar, sigue las indicaciones del personal sin discutir y entiende las barreras como información, no como un obstáculo para conseguir un mejor ángulo. Después de la lluvia, desconfía sobre todo de cualquier cosa que parezca inestable.

La lección no es que la naturaleza sea peligrosa. Es que los iconos naturales merecen la misma humildad técnica que concedemos a catedrales y puentes. Nuestro veredicto: que las puertas sigan abiertas, pero que la roca tenga derecho a decir no. Menos que eso convierte un paisaje Patrimonio de la Humanidad en una apuesta.

Temas de debate

Aún no hay temas: abre el primero.

Más noticias