Los cierres de Tayrona deberían ser el modelo para dar respiro a parques frágiles
El Tayrona, en Colombia, cierra 15 días tres veces al año. Es una molestia para los viajeros, pero es justo el hábito que deberían adoptar más lugares frágiles.
Foto: Jorge Láscar from Australia / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)
¿Y si lo más responsable que puede hacer un parque famoso es cerrar sus puertas en una fecha fijada, sin pedir perdón? El Parque Nacional Tayrona, en Colombia, hace exactamente eso, y creemos que el resto del mundo debería tomar nota en lugar de quejarse por las molestias.
El parque, situado en la costa caribeña cerca de Santa Marta, permanece cerrado a los visitantes del 19 de octubre al 2 de noviembre de 2026 y reabre el 3 de noviembre. Los servicios de ecoturismo también están suspendidos. Es el último de los tres cierres programados de 15 días este año, dentro de la campaña #RespiraTayrona, tras los del 1 al 15 de febrero y del 1 al 15 de junio. Surgen de acuerdos entre la agencia nacional de parques y los pueblos arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Un descanso programado es mejor que un cierre de emergencia
No todos los cierres del Tayrona son iguales, y ese contraste es nuestro mejor argumento. En febrero, el parque estuvo cerrado del 17 de febrero al 4 de marzo por riesgos para la seguridad pública, sin una fecha clara de reapertura al principio. Sacred Treks describe aquel episodio como una crisis de seguridad: la agencia de parques citó amenazas crecientes, días después de una operación contra construcciones no autorizadas dentro del parque.
Compárese con la pausa de octubre. Las fechas se acuerdan con antelación con los pueblos que consideran sagrada esta tierra, y se repiten cada año. A nuestro juicio, eso lo hace mucho menos perturbador. Nuestra opinión: la previsibilidad es lo esencial. Un cierre que puedes planificar es un simple problema de calendario. Uno que no puedes planificar es una crisis. Los lugares frágiles deberían elegir el primer tipo antes de verse obligados a sufrir el segundo.
El descanso es para la tierra y para quienes la consideran sagrada
La objeción habitual es que prohibir las visitas supone una pérdida. Nosotros sostenemos que es mantenimiento. Según operadores turísticos como Expotur y Wiwa Tours, la pausa permite que playas, senderos y arrecifes se recuperen de la presión de los visitantes, da espacio a la fauna para anidar y desplazarse, y abre una ventana para tareas de seguimiento y reparaciones. En esta edición, Parques Nacionales y la autoridad regional Corpamag prevén trabajos de limpieza y restauración en playas y otros ecosistemas, según el medio de Santa Marta El Callejero.
Hay además una razón cultural que el comentario turístico suele pasar por alto. El cierre coincide con Nabbatashi, un periodo del calendario de los cuatro pueblos dedicado al trabajo espiritual en lugares sagrados, incluidas las ofrendas conocidas como pagamentos. Nos cuesta llamar a eso un coste. Que un parque con el nombre de la civilización tairona cierre para que sus descendientes vivos trabajen en paz es, probablemente, lo más honesto que puede hacer un destino turístico. Los visitantes somos invitados en el territorio ancestral de otros, y los invitados respetan las normas de la casa.
Una salvedad: no podemos comprobar, con la documentación disponible, cuánta recuperación logran realmente estos 15 días. Los operadores que venden viajes al Tayrona también promocionan los cierres, así que parte del entusiasmo puede ser interesado. El argumento a favor del descanso es convincente, pero lo sería más con resultados de seguimiento publicados.
Planifica con margen y aprovecha el hueco
Para los viajeros, la respuesta práctica es aburrida y eficaz. Consulta el calendario oficial antes de reservar vuelos. No montes un viaje alrededor de un periodo de cierre y vuelve a comprobarlo la semana que viajes, ya que pueden añadirse cierres temporales extra por motivos meteorológicos, operativos o de seguridad. El parque, además, vende las entradas a diario en la taquilla, sin reservas anticipadas, así que confirmar el estado de antemano importa más de lo habitual.
Si tus fechas coinciden con un cierre, tómalo como una invitación a ver otra cosa. Los operadores sugieren Minca, con sus montañas, cascadas y fincas de café, o los paisajes desérticos de Punta Gallinas y el Cabo de la Vela, en La Guajira. Son recomendaciones comerciales, pero la lógica se sostiene: el Caribe colombiano es más grande que un solo parque, y repartir a los visitantes es en sí mismo una herramienta de conservación.
Nuestro veredicto
Los periodos de descanso del Tayrona no son un defecto de la experiencia del visitante. Son la experiencia del visitante, protegida. Nos gustaría que más parques muy visitados y ecológicamente delicados adoptaran una pausa fija, anunciada y con base cultural, idealmente con resultados públicos después. Si esperabas estar en esas playas antes del 3 de noviembre, enfádate un día. Luego reprograma el viaje para después de la reapertura y llega sabiendo que el lugar ha tenido ocasión de respirar.
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